Experiencias e Historias
Una personalidad distinta al resto – Capitulo III

Una personalidad distinta al resto – Capitulo III

A veces, la decisión más pequeña puede cambiar tu vida para siempre Y convertirse en una decepción.

Keri Russell

Capitulo III

La otra cara de la moneda

Desperté y mire el reloj encima de la mesa que estaba cerca de mi cama, eran las 7:00 a.m., aun me sentía un poco cansada –Creo que no dormí lo suficiente- pensé. Por otro lado, no quería salir de mi cuarto, no quería toparme con la mirada de decepción de ninguno de los miembros de mi familia y menos con la de mi madre. Permanecí acostada por más de 15min, dándole vueltas y vueltas a la situación en la que me encontraba. Hasta que:

Toc, Toc, ¡Diana!, ¿Estas despierta? Escuche a Lilia del otro lado de la puerta de mi habitación. -Sí, pasa- respondí. –Levántate, que llegaremos tarde al trabajo- me dijo de manera acelerada mi hermana. –Sí, dormí muy bien, gracias- respondí de manera sarcástica. –oh, cierto. Disculpa, ¿Pudiste descansar? Se lamentó.

–Es lo que quería comentarte, creo que no podré ir hoy a ayudarte con la limpieza- respondí. -¿Por qué?, ¿Te sientes mal?- me pregunto de vuelta. –Bueno me siento un poco débil, pero creo que es porque no dormí del todo bien, además creo que tienes razón, iré a decirle lo de mi embarazo a Wilson- respondí a mi hermana. –Que bien que lo decidiste, bueno, yo si me tengo que ir o sino regresare tarde-, dijo Lilia mientras salía rápido de la habitación.

-Sin ánimos de que me vean-

-Esperaaaaaaa- grite cuando vi que salió corriendo. -¿Qué paso?- logro decir Lila frenando su marcha, retrocedió y volvió a entrar a la habitación. Me levante de la cama y mire a mi hermana y dije; -¿Podrías buscarme la maleta que la deje abajo?, es que no quiero que mi mama me vea, por favor-. –Sí, ya regreso- respondió con decepción.

Estire mi cuerpo alejando un poco la pereza que tenía, esperando el regreso de Lilia, mientras tanto vino a mi mente la escena tenebrosa que había presenciado en la madrugada. –Toma, acá esta. Ahora si adiós- escuche decir a Lilia detrás de mí. Volteé y dije; -Escucha Lilia ahora que me acuerdo, necesito decirte algo que vi anoc…-. -Diana, no tengo tiempo, voy a llegar tarde, ¿Es muy importante?- interrumpió Lilia. –Anda, ve al trabajo y cuando regreses te cuento-, respondí. –OK, nos vemos ahora- contesto mi hermana saliendo de mi habitación apresuradamente.

-Preparándome para salir-

Tome la maleta y la coloque encima de mi cama, la abrí para sacar una muda de ropa interior, un par de calcetines, un jean y una blusa. Termine de cambiar mi pijama por la muda de ropa que había sacado, me senté en mi cama la cual estaba un poco desordenada y comencé a colocarme los calcetines, una vez que termine vi uno de mis tenis a lado de la mesa que tengo junto a mi cama, lo tome y procedí a colocármelo.

Mire alrededor buscando el otro par de mis tenis, mire al lado derecho de mi cama y pude ver una de las agujetas que sobresalía debajo de la cama, me recosté e incline mi cuerpo en su dirección para poder alcanzarla.

Al tocar la agujeta trate de halarla para tomar el zapato, pero parecía que la otra parte de la agujeta se había atascado. –Que flojera, no quiero levantarme- fue el pensamiento de decepción que paso por mi cabeza, volví a halar un poco más fuerte, podía ver mi zapato pero la otra parte de la agujeta seguía atascada, -Affsss- resople algo molesta. Solté la agujeta.

-Actividad extraña-

Al soltarla vi como el zapato regreso debajo de la cama como si alguien lo hubiese halado de vuelta. Asustada por lo que vi, coloque mi mano en el piso para poder soportar mi peso y ver don estaba mi zapato.

Estando en el piso asome mi cabeza debajo de la cama y vi que mi zapato ya no estaba, mire hacia el otro lado y me percate que estaba allí pero más al medio, -Como es posible- dije en voz alta. Debido a mi embarazo no podía acostarme boca abajo para lograr al meter mi cuerpo completamente y alcanzar mi zapato. Mirando al lado contrario de la cama estire lo que más puede mi brazo en una posición que no lastimara mi abdomen, logre tomar el zapato pero ante de traerlo sentí como una mano sujeto mi muñeca. –Diana, baja, mi mama te espera abajo- dijo mi hermana Martha asustándome, -Ya bajo- respondí volteando para ver quién estaba bajo la cama, pero nadie se encontraba allí.

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-De nuevo, ¿la decepción?-

Trate de tranquilizarme, con el zapato en la mano volví a sentarme en mi cama un poco consternada por el suceso, me lo coloque y pensé – ¿Qué querrá mi mama ahora?-

Camine a mi mesa de noche, tome una coleta y amarre mi cabello, rápidamente tome mi cepillo de diente, y me dirigí al baño. Estando en el baño trate de cepillarme y lavar mi cara lo más rápido posible para atender al llamado de mi mama. Solo podía pensar: ¿Me botara de la casa?, ¿Me obligara a aborta?, ¿Me dará una paliza? -Quiero que esta pesadilla acabe pronto-.

Termine lo que hacía en el baño, lleve mis cosas al cuarto. Los coloque en mi mesa junto a mi cama, respire profundamente y exhale. –Aquí vamos de nuevo-, dije.

-En la sala-

Salí de mi habitación, cerré la puerta y me dirigí a las escaleras. Termine de bajar la escalera, gire a la derecha y vi a mi mama, mi padrastro y a Marta sentados en la mesa del comedor. Termine de llegar y dije; -Buenos días-. –Buenos días- Respondieron con algo de decepción. –Diana siéntate- dijo Marta. Hale la silla para abrir espacio y poder sentarme. -¿Tienes hambre?- pregunto dijo mi hermana. La mire y moví mi cabeza en señal de negación.

-Tienes que comer, ahora no estás en la situación de estar pasando hambre- respondió mi mama  –Además no te hace bien a ti ni al bebé, agarra un pan y hay mantequilla y queso- continuo. –Está bien- dije sin ánimos, tomando un pan y colocándole un poco de mantequilla, tome una taza y me dispuse a llenarla de café. -¿Qué haces, Diana?-, replico mi mama quitándome la taza con el café, -Ahora no puedes tomar café, sírvete jugo de Papaya– termino mi madre.

-Conversación-

-Diana, te hemos pedido que bajaras porque estuve hablando con nuestra madre para llegar a un acuerdo- prosiguió Martha. –Traer un niño al mundo no es un juego, y necesitamos velar por su bienestar y el tuyo, así que necesitamos saber si Wilson es el padre de ese niño- término mi hermana. –Obviamente que es de ese bueno para nada- interrumpió mi madre con decepción. –Cálmate, Elena- dijo mi padrastro mientras tomaba la mano de mi madre para tranquilizarla.

Mire a mi hermana y solo moví mi cabeza afirmando lo que había dicho y volví a ocultar la mirada por la decepción de mi madre. –Ok, entonces necesitamos hablar con él para ver que se podrá hacer, lamentablemente tú sola no podrás mantener a ese niño, y con el pasar del tiempo no podrás realizar los trabajos que hasta ahora vienes desarrollando, ambos están en esto, y la responsabilidad debe ser compartida, -¿Crees que puedes hablar con él, para que venga acá? Pregunto mi hermana. La mire de nuevo y dije: -Si, puedo ir a hablar con él y ver si quiere venir-. –Pues más vale que sea lo suficientemente hombre y venga, porque si no yo misma voy y lo busco a su casa- Dijo mi madre.

-Saliendo de casa-

-De hecho, tenía pensado ir ahorita a su casa para contarle, tengo tiempo sin saber de él, creí que alejarme sería lo mejor para los dos- dije levantándome de la mesa. –Eso debiste hacer cuando te lo dije- replico mi mama. –Lo siento mama por esta decepción- respondí. –Ya mama, para. Lo hecho, hecho está y no hay vuelta atrás- dijo mi hermana mayor.

No me había percatado del algodón que mi hermana tenía en su dedo pulgar de la mano derecha, a lo que le pregunte; ¿Qué te paso en el dedo?, -La verdad no sé, me levante esta mañana y sentí un dolor en mi dedo cuando lo mire estaba lleno de sangre, sentía como si me hubiesen pinchado con una aguja, pero creo que me golpee cuando dormía- respondió ella. –Ummm ¿Puedo retirarme?- pregunte a mi familia. –Ve Diana- respondió mi mama.

Di media vuelta y camine en dirección a la puerta de la casa para salir e ir a la casa de Wilson.

-En casa de Wilson-

Camine hasta la casa de Wilson, en realidad no vivía muy lejos de mi casa, al estar en la puerta de su casa toque el timbre y aguarde a que alguien respondiera.

La puerta se abrió y un Sra. Respondió al llamado, -Si Señorita, ¿En qué puedo ayudarla?- -Hola, Sra. ¿Cómo está?, ¿Se encuentra Wilson en casa? Pregunte. -¿De parte de quién? Respondió la Sra. un poco arrogante y terminando de abrir la puerta. –Dígale que es de parte de Diana, por favor-, respondí amablemente para bajar la amargura de la Sra. –Pues no está mi hijo- Respondió con algo de decepción cuando observo que estaba embarazada. –Podría ser tan amable de decirle a Wilson cuando regrese que necesito hablar con él, por favor- dije. –Ok, pero no sé a qué hora regrese- respondió de manera presuntuosa mientras cerraba la puerta.

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-Al otro lado de la puerta-

-¿Quién era mama?- Pregunte. –Nadie Wilson- respondió mi madre. –Entonces, ¿Estabas hablando sola? Dije mirándola con cara de picardía. –Está bien, era una chica llamada Diana que preguntaba por ti-. -¡Mama!, ¿Y porque no me llamaste?- dije con decepción, mientras me disponía a correr hasta la puerta. – ¿A dónde vas?- pregunto mi mama mientras me tomaba del brazo. –Voy a recibir a Diana- respondí mientras quitaba la mano de mi madre de mi brazo. –Esa mujer está embarazada, ¿Para qué querría verte?, dijo mi mama. – ¿Embarazada?- pregunte algo confundido. –Sí, embarazada, lo note cuando abrí la puerta- respondió de vuelta mi madre.

Di unos pasos más hasta llegar a la puerta de mi casa, la abrí y vi a Diana de espalda mientras seguía caminando. Grite; -¡DIANAAAA!,

-El reencuentro-

Escuche a mis espaldas que gritaban mi nombre, voltee y comprobé que se trataba de Wilson. Detuve mis pasos y espere que se acercara. A medida que se iba acercando podía sentir que mi corazón se aceleraba, sentía nervios de volverlo a ver, tenía miedo de ver cuál sería su reacción y más aún cuando notara que estaba embarazada. Pero no podía levantar la mirada, solo podía esperar a su llegada.

-Diana, ¿Cómo estás?, pude escuchar mientras sentía que unos brazos rodeaban mi cuerpo. En ese momento pude recordar las cosas hermosas que pasamos juntos, cerré mis ojos y correspondí a su abrazo. –Te extrañe mucho-, volvió a decir esa voz masculina mientras continuaba abrazándome. Reaccione, y tratando de alejarlo un poco logre decir; -Tenemos que hablar-. –Si es cierto, estas embarazada, mi mama me lo comento pero creí que estaba mintiendo-, respondió Wilson. Al escuchar que aquella Sra. era la mama automáticamente recordé lo que me había dicho con decepción.

-¿Es tu mama?- pregunte a Wilson. –Si- respondió. –Pero me dijo que no estabas, la era esa-. –Bueno, mi mama es un poco sobreprotectora cuando de sus hijos se trata- respondió un poco apenado.

-No en buenos términos-

-Bueno, al menos ya me di cuenta el porqué de tu alejamiento-, dijo el chico mirando el abdomen de Diana. –Pues, sí. Creí que era lo mejor para los dos-, respondió la chica bajando la mirada. -¿Y de quién es? Replico el chico. Diana al escuchar la pregunta realizada por Wilson, levanto su mirada y la clavo directamente en los ojos del chico, -¿Cómo que de quién es?- dijo un poco amargada.

–Sí, ¿De quién es él bebe que esperas?, volvió a pregunta algo ignorante. –Tiene que ser una de tus bromas, ¿verdad?, dijo Diana con una sonrisa sarcástica, miro al chico y este tenía una expresión de no entender a qué se refería hasta que el final dijo, -No estoy bromeando-.

-Es tuyo Wilson, con el único chico que he estado es contigo, ¿Cómo puedes preguntar eso?- replico diana con enojo. Wilson al escuchar las palabras pronunciadas por Diana, quedo petrificado, dio media vuelta, coloco una mano sobre la cintura y la otra en la su cara:

-Decepción-

-N, n, no. No puede ser mi hijo. Tú te perdiste varios meses y ahora que regresas y dices que es mi hijo. Dijo. –Wow, espera, espera dijo diana mientras halaba el hombro de Wilson para que volteara y la mirara ¿Qué estas queriendo decir?, ¿Qué estoy inventado todo esto Para regresar contigo? O peor aún ¿Que soy una cualquiera que se acuesta con cualquier tipo que encuentra?, vaya definición la que tienes de mí, fueron cuatro meses sin verte, los mismo cuatro meses que tengo con este embarazo-, fueron las palabras de la joven algo alterada.

-Lo siento, Diana. Pero no creo que sea mi hijo, además en caso de que lo fuera no puedo hacerme cargo de él, sería una carga para mí y más a mi edad. Respondió Wilson tratando de calmar a Diana. ¡Zas! Propino Diana una bofetada a Wilson, y mientras continuaba diciendo; -¿Sabes que, Wilson?, eso te mereces y más, me arrepiento de no haberle hecho caso a mi mama, eres un imbécil, un cobarde, un egocéntrico que solo piensa en sí mismo, y no piensa en lo puede estar  pasando a los demás, pero tranquilo yo sabré salir adelante con mi hijo y tendré los pantalones que tu jamás tendrás. Dijo Diana mientras daba la vuelta y se marchó.

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