Experiencias e Historias
Una personalidad distinta al resto – Capitulo II

Una personalidad distinta al resto – Capitulo II

Amigos, lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano.

Isaac Newton

Capitulo II

Una mirada al pasado (1988)

¡Hey, cabeza hueca!, escuche una voz detrás de mí, voltee debido al golpe en la cabeza que me propinaba mi mejor amiga. ¡Elisbeth!, dije con voz de reproche. -Dime que vendrás hoy a la reunión en la casa de Matilde-, Elisbeth era la típica chica que le gustan las fiestas, reuniones, cumpleaños, etc. Cualquier festejo donde hubiese alcohol y donde se pudiese pasarla bien con los amigos, ella estaba presente. Era una chica de cabello castaño claro, ojos verdosos, piel canela, alta y con una adicción al cigarrillo.

-Una amiga persuasiva-

¿Quiénes irán? pregunte, -Los mismos amigos de siempre- me respondió mientras sostenía un cigarro con sus labios y sacaba su yesquero (encendedor) del bolsillo. La mire diciéndole -Morirás joven, ¿Sabes?, -morirás joven- repitió haciendo una mueca y exhalando el humo del cigarrillo en mi cara. -Sabes que si muero, no te divertirás con tus otros amigos como lo haces conmigo- replico mientras caminábamos y reíamos. -¿Y bueno?, -¿Vendrás?- volvió a cuestionar.

¡Siiii!, pero antes prométeme que no me dejaras sola, respondí mirándola y abriendo mis ojos hasta donde podía para asegurar que capto el mensaje. ¡OOOKKK! respondió mientras volvía a exhalar el humo del cigarrillo en mi cara. ¡Para imbécil! – Sabes que no me gusta cuando haces eso-, replique con amargura mientras corría hacia adelante hasta alcanzar la próxima esquina de la calle que estaba a pocos metros para no tragarme el humo.

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-Cerca a sus casas-

-Tira ese cigarrillo que tu papa está en la puerta de tu casa-, dijo Diana tras alcanzar la esquina después de tratar de evadir el humo. Rápidamente su mejor amiga lo lanzo a un lado. -Creo que he dado con la cura para tu adicción- dijo Diana mientras reía a carcajadas. -Ahora eres una perra muerta- dijo su amiga mientras la perseguía a toda marcha. Ambas doblaron la esquina y corrieron en dirección a sus hogares ya que ambos quedaban uno al frente del otro.

-¡Yaaa! ¡Para!- Gritaba la chica mientras su amiga jugueteaba bruscamente con ella. Estando frente a la puerta de la casa de Diana esta se abrió repentinamente asustando a ambas jóvenes. -Paren, par de retrasadas- dijo Lilia saliendo de la casa.

-en la puerta-

-¿Vendrás hoy?- pregunto Elisbeth a Lilia, -Claro- pero ¡Shhhhh!, -no hables fuerte-, que mamá puede oírte. -Por favor, trae a esta tontuela contigo- contesto la chica casi murmurando dándole un pequeño golpe en la frente a Diana. -¿Pensé que tenías planeado venir?- cuestiono la hermana. -Bueno, no tenía ganas de ir porque pensé que estaría sola, porque «esta» dijo señalando a su amiga (mientras ella volteaba sus ojos), con par de tragos desaparece con cualquiera de sus amigos, pero como ahora sé que tu iras, ya me anime- respondió Diana acomodando su cabello revuelto por su amiga.

-Raíces de un amor-

Y ese miedo a estar sola, ¿tiene nombre y apellido? cuestiono Elisbeth mirando con una picara expresión a Lilia la cual fue correspondida. ¡PIWIL – POSOL! (era un típico juego de palabras que tenía las tres chicas para hablar en «código secreto», consistía en colocar las silabas PA – PE – PI – PO – PU delante de las silabas de las palabras que querían comunicar dependiendo de la vocal que acompañaba, ejemplo LÁPIZ = PALA – PIPIZ) -¡CALLENSE! grito Diana enojada y entrando a su casa. ¡A las 11 p.m. paso por ti! alcanzo a decir su amiga, Diana volteó y le hizo una señal con su dedo en los labios para que hiciera silencio, a su vez Lilia tapaba la boca de la joven para evitar que continuara hablando.

-Ya, cállate, harás que mi mamá se entere y nos arruinaras el plan de escape en la noche- enfatizo Lilia. -Tienes razón, bueno nos vemos ahora- respondió la chica, alejándose en dirección a su casa.

-Cena Familiar

-Hola, mami-, dijo Diana a su madre que se encontraba preparando la mesa para comer. -¿Qué tal el trabajo?- contesto. -Bien- respondió ella, ayudándole a colocar alguno de los platos. -Hey, ¿te lavaste las manos?, reprocho su madre. -No mama, disculpa en un momento regreso para ayudarte-.

-Mi hermano, Mi mejor amigo-

Subí las escaleras y entre al baño, humedecí un poco mis manos con el agua que salía del grifo y tome el jabón. Estaba lavando mis manos cuando entro mi hermano Enrique, ¡Hey, llegaste! dijo, empujándome suavemente a un lado haciendo lugar y quitándome el jabón para el poder lavarse también las manos. Mi hermano era un chico moreno, alto, ojos color café, cabello negro y de buena figura debido a su entrenamiento en la escuela de policía, todos los viernes regresaba a la casa por el fin de semana y se iba los lunes muy temprano con sus amigos.

-Tú también regresaste- dije abrazándolo un poco y evitando mojarle su uniforme. -Llegue a las 6 p.m., hace un rato con dos de mis amigos- comento. Si, noto que no te has quitado tu gran traje, dije sonriendo. -¿A poco no parezco un galán con este uniforme?- dijo con gran autoestima. ¡Agárralo! dije señalando arriba, ¿Qué? respondió, mirando al lugar que había señalado, -Tu EGO, que se te va- dije mientras reía y movía mis dedos. Terminamos de enjuagar nuestras manos y riendo salimos del baño en dirección a las escaleras para bajar a la sala de comedor.

-La familia-

¡Yessika, Margot, Miriam, lávense las manos y vengan a comer! gritaba mi madre en su afán de que mis hermanitas menores estuviesen listas. En la mesa se encontraba mi padrastro Roberto, mis hermano Jesús (Policía pero ya graduado), Roberto Jr. (casi graduado de la policía) mi hermana Martha (graduada en análisis de sistemas informáticos y con miras a irse al extranjero), Lilia que regresaba de la panadería con una bolsa de pan, mi hermano enrique y yo que bajábamos del primer piso.

A pesar de ser una familia numerosa, La Sra. Elena siempre estableció a sus hijos que la cena debía ser el momento del día para compartir juntos en familia y pobre de aquel hijo que no cumpliera con esa norma.

Terminaron de cenar y cada quien continuo con sus quehaceres.

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-Después de la cena-

Diana se encontraba en su habitación junto a su hermana Lilia, preparada y listas para escaparse de casa y asistir a la reunión de amigos que había planeado Matilde.

-Haz un bulto, que parezca una figura de una persona bajo las sábanas Diana-, enseñaba Lilia a su hermana para montar una farsa, en caso de que su madre entrara al cuarto. -Cuanta experiencia tienes en esto, Lilia- dijo diana a su hermana, -Cállate- respondió la chica, y pobre de ti si mamá se llega a enterar de mis escapes con mis amigos. Diana hizo una seña con sus dedos índice y pulgar juntos simulando que tomaba un cierre desde una de las esquinas de su boca hasta la otra, dando entender que mantendría su boca callada al respecto.

-Todo preparado para el escape-

-Saldremos por la ventana de tu cuarto- señaló Lilia a su hermana. -¿Estás loca?, Nos vamos a caer desde esta altura, contesto ella. -Mi querida e inocente hermana, puedes asomar tu linda cabecita por la ventana y ver la escalera que aguarda por nosotros- dijo Lilia con tono de superioridad.

Diana camino hacia la ventana para certificar lo que su hermana había dicho, efectivamente estaba una escalera y en la base estaba alguien con una chaqueta con la capucha puesta y un especie de morral colgado en su espalda, estaba sosteniendo la escalera con una mano y mirando a todos lados para prevenir ser descubiertas. -¿Quién es esa persona?- pensó Diana. Cuando visualizo que se lleva a la boca la otra mano y exhalaba el humo del cigarrillo que había inhalado, solo pensó; Elisbeth moviendo su cabeza en señal de negación.

-Fuera de la casa-

Me encontraba bajando la escalera, y más atrás venia mi hermana Lilia. Logre tocar el suelo, me hice a un lado para que mi hermana terminara de bajar. -¿Y tú crees que con toda esa chaqueta y capucha nadie te va a reconocer mientras fumas?- cuestione a mi amiga. -No empieces, ¿Si?- replico ella. -Muévanse antes de que alguien nos vea, tontas- dijo mi hermana Lilia acostando las escaleras y tapándola con una especie de sabanas de color negro, obligándonos después a correr fuera de la parte lateral de nuestro patio.

-Camino a casa de Matilde-

-¿Sabes que no harás que regrese si continuas fumando, Elisbeth?- aborde a mi amiga mientras ella sacaba un nuevo cigarrillo. -No quiero hablar de eso, Diana-. -Hace casi 2 años que tu mama murió a consecuencia del cigarro- replique quitándole el cigarro que había sacado de la cajetilla y tirándolo a un lado. -Para, Diana- me respondió algo amargada.

Me coloque delante de mi amiga Elisbeth diciéndole; ¡No!, soy tu mejor amiga, y haré hasta lo imposible para que dejes este maldito vicio. -¡Entonces!, ¿Porque ella? si sabía que «ESTO» <dijo Elisbeth sacando otro cigarro>, le hacía mal a su salud, continuo haciéndolo sin importarle morir y dejarme sola-, respondió mi amiga, y note como sus ojos se llenaban de lágrimas.

-Interrupción-

-Ya paren-, nos interrumpió mi hermana Lilia. -Diana, deja tranquila a Elisbeth, sé que te preocupa es lo que hacen los amigos, pero ella está lo suficientemente grandecita para saber si eso le hace bien o mal. Y tu Elisbeth, está bien que quieras fumar, pero al menos disminuye la cantidad que estas consumiendo porque si es alarmante y nuestros amigos se dan cuenta. Además, esta noche es para divertirnos, ¿No?-

Está bien, respondimos ante la llamada de atención de mi hermana. -Lilia tiene razón, respondí mirando a mi mejor amiga mientras ella asintió con su cabeza. Ella tomo la cajetilla de cigarros y la metió en su bolsillo. -Tratare de fumar menos- prometió, y continuamos caminando.

-Una reunión de amigos-

Llegamos a la casa de nuestra amiga, tocamos la puerta y aguardamos.

Una mujer robusta de cabello ondulado y negro, ojos color verdes, de tez blanca y estatura promedio abrió la puerta, dándonos la característica bienvenida:

¡Amigaaaaaas! dijo Matilde después de terminar de abrir la puerta de su casa, dándonos un abrazo y un beso en la mejilla a cada una. -Pasen, Pasen- recalco. Al entrar pude notar que había menos de los amigos de los que tenía pensado. ¿Qué había pasado? pensé, acercándome a mi amiga Elisbeth, le comente: -Creo que hemos llegado muy temprano-. -No, mujer-, contesto, solo seremos nosotros los amigos que vivimos mas cerca.

-En la sala-

-Bueno, bueno, bueno- dijo Matilde llamando la atención de todos los amigos que se encontraban en la sala. Estaba su hermana Melvis, Jhon, unos de sus primos que estaba pasando el fin de semana en la casa de ellas, Marlon, quien era uno de los hermanos de mi mejor amiga, cuando repentinamente se escuchó la palanca del toilette y que al mismo tiempo abrían la puerta del baño, era el hermano de Wilson, tras salir del baño saludo; Hola, ¿Qué tal chicas?, ¡Hola!, respondimos Elisbeth, mi hermana y yo.

Por fin, ¿Tu hermano Wilson vendrá? Cuestiono Matilde a Carlos mientras él tomaba asiento en el sofá de la sala. -Pues, la verdad no sé nada de ese idiota, pero me dijo que….-. Toc, toc, toc, toc, interrumpió el sonido de la puerta, -Debe ser el-, termino Carlos.

-Wilson,-

Ve abrir la puerta Melvis, dijo su hermana mayor. -Voy-, respondió ella. Buenas noches, Amigas y Amigos ¿Están listo para encender esta fiesta? se escuchó mientras el chico caminaba hacia la sala. Automáticamente Elisbeth comenzaba a levantar y bajar rápidamente sus cejas mirando a Diana, cuando logro ver que se trataba de Wilson, acercándose a ella le comento; -Esooo, llego unos de los amigos que te enamora-, Diana la miro y le propino un pequeño codazo, diciéndole que se callara.

-Coqueteo-

El chico al ver las pocos amigos que se encontraban en la sala, pregunto -¿Que paso con la gente?- haciendo un paneo de cada uno de los rostro que se encontraban en la sala hasta que se topó con la mirada de Diana, -Pero al menos estamos los necesarios-, termino el chico, observando como Elisbeth molestaba a Diana y reía a carcajadas.

¿Amigos, alguien podría explicarme lo que haremos acá?, Pregunto Diana en busca de respuestas, -Enamorarnos, preciosa-, respondió Wilson que había tomado asiento al lado de su hermano. -No estoy hablando contigo- respondió Diana de manera arrogante mientras el chico le lanzaba un beso y guiñaba el ojo. -Ok, dejen sus peleas maritales para otro sitio, por favor- dijo Matilde haciendo referencia a lo acontecido y haciendo señas con una copa en la mano derecha para que todos sus amigos y familiares se sentaran en el piso alrededor de ella.

-Un juego diferente entre amigos-

Todos accedieron a lo requerido, sentándose en una especie de círculo. ¿Trajiste lo que acordamos?, pregunto Matilde a Elisbeth abriendo espacio entre su hermana y su primo para sentarse, Elisbeth quitándose la mochila de su espalda y posteriormente abriéndola, saco un pedazo de papel que estaba doblado en varias secciones, empezó a desdoblarlo y lo coloco en el medio del circulo.

se pudo observar el contenido del mismo, era un papel suficientemente grande en forma rectangular y contenía el abecedario, cada fila de letras escritas en el papel estaban compuesta por 6 de ellas, las cuales seguían el orden del abecedario, es decir la primera fila empezaba con la letra «A» terminaba en la letra «F», y así cada fila hasta llegar a la última que era la letra «Z». Adicionalmente habían dos silabas: la silaba «Si» estaba escrita en la esquina superior de donde comenzaba la vocal «A» y la silaba «No» estaba en la misma línea, encima de la letra «F».

En la parte inferior se encontraban los números del 1 hasta el 0 y un círculo con una especie de estrella en el medio.

Pero, ¿Que mierda?, ¿salí de mi casa a estas horas para aprender el abecedario? dijo Wilson levantándose y algo decepcionado. ¡SSSSHHHHH!, -¡Cállate, sabandija!- replico su hermano halándolo por la chaqueta jean y obligándolo a sentarse de nuevo.

-La ouija-

-¿Acaso es un prototipo de la ouija?- susurre a la mejor amiga de mi hermana, Elisbeth, -Si, eso creo Lilia- me respondió ella. Pero -¿Porque no me dijiste que veníamos a hacer esto? le cuestione. ¿Qué?, pensé que tú eras la más valiente de tus hermanos, me dijo. -Cla, Claro que si- respondí haciéndome sentir segura de mi valentía. -Entonces, ¿Para qué reclamas que no te dije nada? respondió de vuelta.

-Instrucciones-

-Amigos empezaremos con la sesión-, comento Matilde, señalando a su primo que apagara la luz, había encendido una vela negra de las cuatro que saco de una caja con la ayuda de su hermana y las tres restantes las hizo pasar hasta los que se encontraban cerca de las esquinas del papel, siendo así Wilson, Elisbeth, Diana y Matilde los que ahora tenían una vela en sus manos.

Ahora amigos, con esta aguja, escribirán su nombre en la vela así como lo he hecho yo, explico Matilde a los 3 chicos mostrándoles para que lograran ver. Una vez que terminaron, Matilde continúo con las indicaciones; enciendan las velas con la mía y arranquen un cabello de su cabeza y déjenlo quemar con la llama de sus velas como lo haré yo. Los chicos accedieron dudosamente y arrancaron un cabello de su cabeza y dejaron que se quemara con la llama de sus velas.

-Casi listo-

Voltee a mi lado derecho donde estaba mi hermana Diana y vi como el miedo se reflejaba en su cara. -¿Quieres continuar con esto?- Le pregunte.

-Ahora los cuatro que tenemos las velas, interrumpió Matilde, viertan un poco de la cera en la esquina del papel, coloquen la vela encima de esa cera y sostengan la vela hasta que yo diga, a mi cuenta, Uno, Dos y Tres. Los cuatro habían colocado las velas en las esquinas al mismo tiempo, -Ahora- prosiguió Matilde, a la cuenta de tres, soltaremos las velas y esperemos que se mantengan firmes, sino debemos hacer todo de nuevo. A mi cuenta, uno, dos y tres.

-Reglas-

Mis tres amigos y mi hermana soltaron las velas y esperamos a que ninguna se cayera. -Ok, informo lo siguiente- siguió liderando Matilde, El «juego» ha comenzado, no pueden salir de esta sala a menos que:

  1. Uno de los cuatro amigos que colocamos las velas, diga «Ya te hiciste presente ahora regresa de donde viniste» ofreciéndole una de las cuatro ofrendas, que ya verán luego. Para confirmar que el ente ha aceptado la ofrenda apagara la vela de quien dijo la frase y
  2. La última opción, sería que las velas se consuman en su totalidad.

Todos los amigos miraron las velas y todas tendrían una medida de 15 cm, más o menos. Si cumplimos con estas dos reglas fundamentales, todo estará bien y podremos salir de acá. Concluyo Matilde. -¿Qué pasa si salimos antes?- pregunto Carlos. -No sé qué pasara exactamente. Solo estoy segura que cosas buenas no serán amigos-, indico Matilde.

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-Pequeñas conversaciones entre hermanos-

-Melvis y Matilde-

-¿Crees que esto funcionara hermana?-, susurre a mi hermana mayor Matilde, -Creo, hice todo lo que leí en el libro que encontré en casa de nuestra abuela, además debemos aprovechar que nuestros padres están de viaje y tenemos la casa sola-, -Bueno ni tan sola- dije mientras señalaba disimuladamente a mi primo Jhon, -¿Y si nuestro querido primo le dice algo a nuestra tía?- pregunte de nuevo a mi hermana, -Tranquila, yo me encargo de que no diga ni una sola palabra, y si se va de bocón, es su palabra contra la nuestra- dijo mi hermana tranquilizándome.

-Carlos y Wilson-

-Pensé que no vendrías- susurre a mi hermano menor Wilson. -No tenía ganas de venir, estaba cansado por el trabajo, pero es fin de semana y tenía ganas de beber alcohol con mis amigos- respondió. -¿Le dijiste a mamá donde estaríamos?- cuestione a mi hermano. -No, sabes que si le digo que ando contigo no pregunta a donde voy, aunque viendo lo que estamos haciendo, que me parece una tontería ya me están dando ganas de irme a dormir- respondió de vuelta.

-Bueno yo estoy acá es por la hermana de Matilde, le dije a mi hermano mientras lanzaba una mirada de deseo a Melvis, -Creí que estabas acá por la gorda de su hermana- Respondió mi hermano Wilson conteniendo la risa. -Calla, gafo- dije mientras intentaba golpearlo en el brazo, -Aunque si lo vemos de esa manera, me quedo solo por el bombón de Diana- completo su idea mi hermano mientras los dos conteníamos la risa.

-Lilia y Diana-

Wilson te va a comer con la mirada, dije a mi hermanita Diana mientras miraba como ambos hablaban entre si y miraban a donde estábamos las dos. -Nada que ver-, respondió ella volteando sus ojos, dime mejor ¿que estamos haciendo?, parece una especie de ritual satánico en donde vamos invocar al diablo- dijo diana. -Es una especie de eso- conteste a mi hermana. ¿Tu sabias que íbamos hacer esto, Lilia?, -No, recién me lo comento Elisbeth-, ¿Y porque esta idiota quiere que hagamos esto?, volvió a preguntar mi hermanita. -No sé- fue lo único que pude responder.

-Marlon y Elisbeth-

¿Que haces acá, Marlon?, pregunte a mi hermano, -Si veras a nuestra mamá, tengo derecho de verla también-, contesto. -¿No, le dijiste a nadie mas?- cuestione de nuevo, mi hermano me miro y negó con la cabeza.

-Actividades sobrenaturales-

¿Alguien quiere preguntar algo amigos? pregunto Matilde al resto del grupo colocando una copa y llenándola con una bebida alcohólica, un tabaco, y una especie de cuchilla afilada cerca del rectángulo del papel, indicando, estas son tres de las ofrendas, -¿No dijiste que eran cuatro?- pregunto Diana, todos afirmaron con la cabeza, -La cuarta, sería uno de nosotros, o sea, el cuerpo de uno de nosotros, para que el ente lo posea- dijo Matilde colocando una copa vacía al revés en el medio del tablero improvisado, mientras todos se miraban asustados por lo que habían escuchado.

-¿Mamá, estas acá? lanzo la primera pregunta al aire Elisbeth, mientras todos sus amigos la miraban. ¿Estas acá con nosotros? volvió a preguntar cuando todos voltearon a mirar la copa que se había colocado en el medio del papel. Pero no había ninguna respuesta. Esto no funciona, dijo Elisbeth decepcionada mirando al frente donde se encontraba Matilde. -Yo me voy de acá- termino argumentando y levantándose del lugar donde estaba sentada. -No te puedes ir- le recordó Matilde. ¿Quién me va a obligar a quedarme? respondió enojada Elisbeth.

-La copa se mueve-

¡A ,A , Amigos! corto la conversación Marlon, la copa se está moviendo continuo. Todos dirigieron la mirada al tablero y confirmaron como la copa se movía haciendo un círculo lentamente en el tablero. -¿Que mierda?- dijo Carlos asombrado por lo que estaba viendo sus ojos. Diana asustada tomo el brazo de su hermana y trato de refugiarse en ella.

La copa empezó a dirigirse a la última línea de letras de la tabla donde encerró la letra «Y», luego poco a poco subió a la tercera línea y señalo la letra «O», Todos los amigos fueron testigo y pudieron leer la silaba «YO». Anonadada por lo ocurrido Elisbeth miro a Matilde, a lo que ella respondió, -Creo que respondieron a tu última pregunta, así que vuelve a sentarte-.

-¿Quién eres?-

Ninguno de los que se encontraban en esa sala podían creer lo que habían presenciado, sin embargo Elisbeth volvió a preguntar: ¿Mamá, eres tú?, esperaron atentos al siguiente movimiento que haría la copa, después de un momento la copa empezó a moverse de nuevo hasta la silaba escrita «NO». ¿Entonces quién eres? logro preguntar Melvis. ¿Vivías en esta casa? realizo una segunda pregunta. La copa volvió a moverse pero esta vez solo se movió unos centímetros y volvió a la silaba «No».

Con ánimos de comprobar las normas que había establecido a sus amigos, Matilde agarro el cigarrillo, lo encendió, lo coloco encima de la copa y dijo: «Ya te hiciste presente ahora regresa de donde viniste» repentinamente un brusco viento apago la vela de la esquina de Matilde y tumbo el cigarrillo apagándolo completamente.

¿Dime que has visto lo mismo que yo? Pregunto Carlos a su hermano. -S, S, Si- pudo responder Wilson, pero seguro es un truco de nuestros amigos para que nos asustemos, termino haciéndose el valiente. En la otra esquina frente a ellos; -Me quiero ir- Dijo Diana a su hermana, -No podemos salir aun, contesto Lilia.

-Un ente sediento de sangre-

Matilde, tomo la copa y la volvió a colocar en medio del tablero diciendo; ya no puedo hacer que el próximo ente se marche amigos, tres velas más y estamos fuera, recalco.

-Solo quiero hablar con mi mamá- replico Elisbeth, -¡MIRA A LO QUE HAS LLEGADO!- dijo Diana gritando dejándose llevar por el miedo. -No lo entiendes y eso que eres mi mejor amiga- respondió Elisbeth negando con la cabeza, -No, no quise gritarte-, se disculpó Diana. -Sabes que te entiendo, y solo quiero lo mejor para ti- Termino enfatizando Diana.

Amigos, No quiero arruinar este lindo momento pero la «copa» se está moviendo de nuevo dijo Wilson con algo de sarcasmo y haciendo una mueca simulando terror. Llamando la atención a todos al centro del círculo.

-Mas que un juego-

A pesar de todo lo que había sucedido, Wilson aún no estaba del todo convencido, preguntando en sentido de burla, ¿Eres el fantasmas de un asesino? terminando con una mueca. El movimiento de la copa esta vez, fue más brusco llegando rápidamente a la silaba «SI». Al ver lo que paso, cambio un poco la expresión del joven. ¿A cuántos has matado? pregunto Marlon. La copa se movió a la parte inferior encerrando el número «5». ¿Qué quieres? Pregunto esta vez Lilia. La copa se movió a las letras «S-A-N-G-R-E»

Cuando Diana entendió la palabra deletreada por la copa, automáticamente dijo «Ya te hiciste presente ahora regresa de donde viniste» tomando la copa llena de licor y colocándola encima de la base de la otra. La copa nuevamente hizo un movimiento brusco haciéndola caer derramando todo el líquido en el papel y posicionándose en la palabra «NO».

-Una sombra-

Diana, ¿Qué te pasa? dijo Lilia mirando a su hermana que estaba señalando en dirección a donde se encontraba el joven Wilson. La chica estaba completamente pálida, y en su cara se podía notar el miedo que estaba experimentando. -A, a, amigos hay una sombra detrás de Wilson-, pudo decir. La copa comenzó a girar al rededor de la palabra «NO», repentinamente una ventisca abrió las ventanas de la habitación, el viento golpeaba las puertas de las ventanas manteniéndolas abiertas de par en par, sacudiendo las cortinas y tumbando todos los objetos que yacían en las mesas de la sala , y ademas proporcionándole un gran susto a todos los chicos.

-Fuertes señales-

Jhon y Melvis, quienes estaban mas cerca a la ventana saltaron para cerrarlas rápidamente y detener la corriente de viento que había ingresado, al cerrarlas un grito estremecedor y espeluznante de una mujer se escucho provenir del primer piso de la casa, junto a una macabra carcajada de un hombre como si disfrutara de los que estaba haciendo, rompiendo las bombillas de las lamparas que guindaban del techo de la sala, junto a los cuadros y floreros que adornaban la casa.

Todos cubrieron sus cabezas evitando ser herido por los vidrios que caían de todos lados. Diana levanto la mirada, para lograr ver si la sombra aun estaba allí, viendo como la sombra empezaba a encogerse lentamente y regresaba a la copa, como si esta era producida por ella y al mismo tiempo paralizando su movimiento. -Regreso a la copa- dijo. Todo levantaron la mirada sacudiéndose un poco los vidrios y los objetos que habían caído sobre ellos.

-Un Recuerdo-

Viendo como se estaba saliendo de control la situación, Matilde miro a Elisbeth y exclamo; ¡Córtate con la cuchilla y echa la sangre encima de la copa!

Elisbeth cerro sus ojos mientras recordaba aquella conversación: «-Yo puedo ayudarte a contactar a tu mama, decía Matilde. -Pero ¿Cómo? respondió Elisbeth un poco desconcertada. -Tu solo has lo que te dije y lo llevas a la reunión, y tienes que prometerme que pase lo que pase ese día tienes que hacer lo que te diga- termino de hablar Matilde retirándose del lugar».

-Sangre equivocada-

Tomando la cuchilla Elisbeth corto en el medio de su mano, el dolor la hizo parar y dijo; «Ya te hiciste presente ahora regresa de donde viniste» dejando caer un chorro de sangre encima de la copa. Todos miraron la copa la cual no hacia ningún movimiento.

Jhon y Melvis regresaban a su lugar en el círculo, -Se ha ido- dijo Melvis un poco aliviada. -No- replico Marlon señalando la vela de Elisbeth que aún seguía encendida.

-¡YA TE DIMOS LO QUE QUERÍAS! Grito Matilde. El silencio reino en la sala, parecía como si el tiempo se hubiese detenido, la copa comenzó deslizarse pero esta vez lo hacía como si alguien la hubiese tomado dejando caer todo su peso en ella, mientras la copa iba moviéndose se podía notar como poco a poco se iba resquebrajando, hasta que señalo las letras «E-L»

-Perdiendo los estribos-

Captando el mensaje, Matilde miro a Wilson y dijo a Elisbeth viendo como esta presionaba su mano cortada para frenar la sangre; -Pasa la cuchilla a Wilson-. ¿Que? respondió el chico moviendo la cabeza en señal de desaprobación. -¡TIENES QUE HACERLO!- Grito Lilia. -¡NO LO HAREEEEEEE! grito el joven. -Tú lo provocaste- dijo Diana mirándolo. El chico la miro y en su intento de corresponder a la opinión que había emitido la chica, con la mano derecha tomo la cuchilla y la acerco a su mano izquierda sin quitar la mirada de encima de la chica, respiro y…

Arrepintiéndose de lo que iba hacer, se levantó y tumbo todo lo que estaba en el medio del círculo con los pies, pensando que con eso detendría lo que ya habían iniciado. El miedo hizo que saliera corriendo en dirección de la puerta de salida de la casa contagiando a todos los demás a imitar lo mismo.

-No todo acaba allí-

Cuando todos se encontraban fuera de la casa. Lilia tomo de la mano a su hermana y Elisbeth, obligándolas a correr en dirección a sus casas. Diana volteo a ver la ventana de la casa, mientras correspondía a la acción de su hermana. Notando como un hombre estaba de pies al otro lado terminando de observarlos. Girando su cuerpo con una sonrisa en su cara desapareció en la oscuridad dentro de la casa.

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